No eran estrellas cualesquiera.
 Eran estrellas de neutrones, auténticos zombis cósmicos, 
cadáveres oscuros de astros que ardieron en el pasado. 
Estaban condenadas a una eternidad de sombras. 
Pero se atrajeron y, al unirse, volvieron a encenderse. 
Durante una fracción de segundo brillaron más que una galaxia entera.


Para amar verdaderamente se requiere de un héroe 
que pueda manejar su propio miedo.
Clarissa Pinkola Estés

ENTRE LAS COSAS PRIMARIAS - SYLVIA PLATH


En una relativamente poco frecuentada y pedrosa playa hay una gran roca que sobresale sobre el mar. Luego de una subida, un ascenso por una serie de escalones, se llega a un estante natural donde una persona puede estirarse cómodamente y mirar las mareas debajo subir y bajar, o ver, más allá de la bahía, los barcos iluminados, luego ensombrecidos, luego iluminados, mientras siguen su curso cerca del horizonte. El sol quemó estas piedras y la enorme y continua bajada y subida de las mareas desmoronó las rocas, magullándolas, desgastándolas hasta convertirlas en estas suaves piedras ardidas en la playa, que se agitan y mueven debajo de los pies cuando una camina encima de ellas. Una serena sensación de la lenta inevitabilidad de los cambios graduales en la corteza de la tierra me cubre. Un amor me consume, no de un dios, sino de la limpia e inquebrable sensación de que las rocas que no tienen nombre, las olas que no tienen nombre, el pasto irregular que no tiene nombre, están todos definidos momentáneamente por la conciencia del ser que los observa. Con el sol haciendo arder la piedra y la carne, y con el viento ondeando el pasto y mi pelo, hay un estado de alerta que la inmensa y ciega conciencia impersonal y las fuerzas neutras van a superar, y viene la noción de que el frágil, milagrosamente enhebrado organismo que les da un sentido, va a pasear un rato, dudar, fallar y descomponerse al fin en el suelo anónimo, sin voz, sin rostro ni identidad.

De esta experiencia yo salí entera y limpia, mordida hasta el hueso por el sol, purificada por la gélida agudeza del agua salada, seca y blanqueada por la suave tranquilidad que viene de estar entre las cosas primarias.

Quizás el mayor regalo que podemos dar a otro ser humano es el desapego. 
El apego, incluso aquello que se imagina que es desinteresado, 
siempre pone alguna carga sobre la otra persona. 
¿Cómo aprender a amar de una manera ligera y aireada sin carga? 
May Sarton


En algún momento, la manera en que pensabas cómo iba a salir todo, se derrumbará y quedará hecho cenizas. Las puertas al derrumbe del ego se abrirán y todo lo que permanece es tu crudo corazón ardiente.

La naturaleza de la forma es de nacer, bailar, jugar y luego volver a lo desconocido. Esto no es una especie de error cósmico, sino la manera en que son las cosas - de creatividad, inteligencia y una reflección del flujo universal.

Las relaciones, el trabajo, la familia, los amigos, nuestra salud... ideas sobre nosotros mismos, los demás, y el mundo. Lo que pensábamos ofrecería un significado y un propósito continuo. Ahora reorganizándose ante nosotros, deseando ser re-escritos de manera más integrada, cohesiva y compasiva.

Incluso hasta de lo que estábamos tan seguros hace unos días - las grandes realizaciones, descubrimientos y percepciones sobre quiénes somos, lo que es más verdadero, lo que proporcionará una paz duradera...ya no es tan convincente. El temblor ha regresado. Un sueño ha desaparecido y aún no ha sido reemplazado por una nueva visión. Pero dentro de los fragmentos del mundo roto, la vida pura aguarda.

Toda forma debe terminar, saliendo a través de un portal hacia la oscuridad, para que las nuevas formas puedan emerger del crisol del espacio claro. Pero lo que está emergiendo en el vientre del Ahora no se conoce con anticipación, y no está sujeto a nuestras esperanzas, temores o fantasías de control. Aunque la mente luchará contra la naturaleza iracunda de esta verdad, el corazón sabe ...el cuerpo sabe.

Atrévete a ver que la muerte de la forma está llena de partículas en erupción con vida, con magia, y con la fragancia de lo sagrado. Puedes relajarte en el centro mismo de la jornada de la muerte-renacimiento, y descansar dentro del núcleo de las contradicciones. Aquí, el caos y la gloria son uno.

No hay nada más vivo que eso.

No hay nada más sagrado que eso.

No hay nada más seguro que eso.

Matt Licata

Así, la locura del hombre es la cordura del cielo 
y alejándose de toda mortal razón el hombre llega por fin 
a aquel pensamiento celestial que, 
para la razón es absurdo y frenético; y para bien o mal, 
se siente entonces sin compromisos, indiferente como su Dios.
Herman Melville
-Moby Dyck-

Manantiales,
Minas Diamantinas,
Rocíos de Ternura,
Constelaciones Ignotas...
Devastadas por la ceguera.
Geha




Sucede que una misteriosa clase de caos acecha detrás de una fachada de orden, 
y que, sin embargo, en lo más profundo del caos acecha una clase de orden todavía más misterioso
Douglas Hofstaedter 

La meditación no es una evasión, 
es un sereno encuentro con la realidad.
Thich Nhat Hanh.