Hay quien se siente inadecuado para este mundo
y tiene la teoría de que "no es de este planeta
y cayó de algún cometa fuera de circulación"(Luis Eduardo Aute).
Sin ir muy lejos,yo misma me he sentido así más de una vez,
pero sinceramente,no me ha ayudado mucho pensar
que mi hogar y aquellos que me pueden entender,
están a años luz de aquí y que quizás,con un poco
de suerte,nos reencontremos en mi próxima reencarnación.
Si,hay muchas cosas que nos separan a unos de otros,
pero también hay una muy poderosa que nos une:
 una especie de pegamento que no se vende en ningún comercio...
Su yacimiento es un lugar muy céntrico en nosotros y
para llegar no precisamos de transporte publico o privado,
sólo es necesario apartar unas cuantos obstáculos
con los que construimos el dique que lo mantiene estancado.
 Está ahí;justo en el centro,presto a regalarse
y lo inadecuado es impedir que suceda.
Gea


En la mayoría de las sociedades de Siberia, 
los grandes rituales tuvieron lugar en la temporada de verano,
 durante la estancia de las aves migratorias, que marca su llegada y su salida.
 Se puede decir que durante el invierno, el chamán no tiene el poder para un chamanismo efectivo porque las aves no han vuelto para dar un nuevo impulso a él o ella. 
Estas aves migratorias (cisnes, gansos, grullas ...) parecen jugar el papel de portadores de una "fuerza vital", una sustancia del alma que subyace en todo ser animado. 
El regreso de los pájaros coincide con el deshielo al final de la escasez de invierno, 
materializando la idea de renovación .
Roberte Hamayon




El otoño provoca a menudo la melancolía y suscita el deseo de algo que no solo ha desaparecido de la Naturaleza, sino también de nosotros mismos. En realidad, en esta estación, el alma humana cumple un año más. Puede decirse que han transcurrido doce meses de nuestra vida, pues, desde un punto de vista sentimental, el año acaba cuando llega el otoño. Las primeras nieves, por el contrario, desatan la alegría y la vitalidad en los habitantes de los países nórdicos, que son más parecidos a los largos inviernos que a los cortos veranos. Su carácter es un cielo nublado, un tiempo inestable, y su alma más complicada que la de aquellos que viven bajo la continua y monótona luz del sol. Pero, aunque el temperamento de los nórdicos pueda ser oscuro y quizá gris e incluso a veces similar a la granizada, el vendaval o la lluvia, alberga una luz más clara que la de los rayos del sol que llevan dentro los habitantes del sur, que son verdaderamente depresivos y, por eso mismo, más proclives a la música. Estos sienten la constante necesidad de alejar de sí, cantando, las sombras del sol. La luz del alma de los nórdicos es, sin embargo, un resplandor de nieve que no proyecta sombra alguna. Lo que singulariza al sol y a la vida que de él se deriva es el hecho de proyectar afiladas sombras, mientras que la luz de la nieve es apaciguadora y suave.

Un mañana, durante las primeras nieves del otoño, los habitantes de Hól, en Grindavík, al abrir la puerta de sus casas, vieron un pájaro. Enseguida comprendieron que se trataba de un ave migratoria que, por alguna razón, se había quedado allí y no había emprendido, con sus compañeros, el tradicional viaje hacia el sur.

Los niños se alteraron y se entristecieron pensando que quizá no existiría modo alguno de mantenerla con vida todo el invierno, que seguramente moriría de añoranza y de pena. Sin embargo, la gente estaba dispuesta a salvarla. El deseo de conservar con vida todas las cosas está tan arraigado en el hombre como la idea de que es posible morir de tristeza.

Capturaron al pájaro, lo que no resultó muy complicado, pues parecía que él mismo así lo quería. Todos lo estrecharon contra su pecho como ese recuerdo de algo lejano que nadie sabe exactamente en qué consiste, pero que se halla alojado en la conciencia. Es el recuerdo de las tierras soleadas en las que, según creemos, deberíamos tener nuestra familia y nuestra morada (el recuerdo del jardín del Edén) y con las que soñamos, por eso mismo, tan a menudo.

En la ciudad había un enorme invernadero, caldeado con agua procedente de las fuentes termales, donde crecían flores del sur. Aunque brillaran, en vez del sol, potentes bombillas, el aire estaba perfumado con el aroma de las plantas tropicales. Por los cristales se escapaba el olor de los tomates, los plátanos, las uvas y los cactus, que florecían año tras año en Navidad, durante el período más frío, pues los cactus nunca olvidan que, en estas fechas, el sol ha alcanzado su punto más alto allá en sus países de origen, al otro lado del Ecuador. El alma de los cactus está lejísimos de sus raíces y de sus pinchos y su mente flirtea con espacios completamente distintos a aquellos en los que se han visto obligados a brotar. En el invernadero crecían muchas plantas que parecían tener un alma humana y mostraban flores como corazones sangrientos que se hubieran arrancado del pecho para arrojar a la tierra lágrimas rojas. Crecían también dos plantas peculiares, con flores como pulmones verdes que exhalaban un olor agradable y no parecían percatarse de que ellas o sus antepasados habían abandonado la selva amazónica hacía muchísimo tiempo y ahora vivían en un país que nadie en su tierra natal hubiera conocido y que casi formaba parte de otro mundo.

Dejaron, pues, al pájaro en el invernadero para que pudiera volar libremente y engañarse a sí mismo durante todo el invierno pensando que había llegado a una florida mansión. A los niños se les ocurrió que, entre aquellas flores, quizá olvidaría que en primavera había volado con otros pájaros perfectamente capaces de orientarse y que no había regresado, y supusieron que, si sobrevivía al invierno, al otoño siguiente podría emprender con sus compañeros el regreso al sur y contar aquella aventura invernal a los que permanecían en su patria. Y, sin embargo, no estaban completamente seguros.

Quizá el pájaro deseara vivir una experiencia algo diferente a la que las aves migratorias conocen tan bien o que, por su naturaleza, han heredado. ¿Deseaba descubrir algo nuevo y extraño, intentar lo que a un ave migratoria le resulta irrealizable, es decir, soportar la rudeza del invierno en las regiones del norte?

Nadie en la ciudad tenía ni idea.

Solo el pájaro sabe si ha querido cometer, con su temeridad, lo que llamamos un suicidio, pero, luego, en el último momento, ha cambiado de opinión y ha solicitado nuestra ayuda, dijo un padre.

¿Tenía este pájaro capacidad de raciocinio, inteligencia y sentimientos humanos? ¿Estaba dotado de esa especial sabiduría que ha guiado a muchas personas en el momento de su ruina y su muerte?

¿O aquello era tan solo una locura, una simple sed de aventura?

Estas eran las conversaciones que mantenía la gente a la caída de la noche en torno a la lámpara de la mesa de la cocina.

Mientras tanto, el pájaro volaba por el invernadero en amplios giros y la nieve caía sin descanso por encima de él, sobre los cristales del tejado, donde terminaba derritiéndose y goteando hacia el suelo. Allí dentro todo era de un blanco brillante; reinaba la claridad extraña que arrojaban las transparentes bombillas sobre un océano de flores. La luz era cortante, y casi traspasaba el alma ver en medio de ella esta naturaleza artificial, imitación de una tierra tropical que no tenía relación alguna con el aire frío y el mal tiempo de fuera. Pero el pájaro no parecía sensible al exotismo, tan solo volaba y cantaba. Lo que resultaba evidente es que su canto era diferente al de las aves migratorias cuando llegaban en primavera por encima del mar para poner sus huevos en los páramos rocosos, y la gente pensaba que debía ser un canto que él solía entonar en los lugares más queridos. Quizá fuera un canto típico de su región natal. Nadie sabía lo que significaba; ni siquiera sabían adónde emigran los pájaros en el otoño. La mayoría pensaban que viajaban a África o a la punta más al sur de Argentina, donde la atmósfera era muy parecida a la de aquí.

Por las noches, la gente se preguntaba qué tipo de experiencias habían atesorado las aves migratorias, o a si conocían muchas historias de las distintas regiones del planeta; pero no podían imaginarse las desgracias que verían con sus propios ojos o experimentarían en sus viajes.

¿Conservan los pájaros su experiencia, pueden recordar, o en algún momento se deshace el hechizo y se transforman en otra cosa, como dicen los cuentos populares?

¿O se acuerdan de alguien? ¿Alejan de sí las penas del mismo modo que nosotros cuando cantan?

¿Qué es el canto de un pájaro?

Los niños se preguntaban insistentemente por estos asuntos en el invierno mientras escuchaban, junto a sus padres, encargados del cuidado del invernadero y de las flores, los gorjeos del pájaro y su batir de alas. A menudo organizaban fiestas e invitaban a la gente de otras casas para que pudiera escuchar también aquel dulce canto en medio del frío, y los asistentes decían:

Es extraño.

Grabaron el canto en una cinta que muchos recibieron como regalo de Navidad. Algunos la ponían si se aburrían, o si querían encontrar un instante sentimental o provocar ese deseo que termina igual en la oscuridad, aunque brote de una alegría luminosa.

Entonces volvió la primavera a su debido tiempo, reverdeció la tierra y, tras sacar al pájaro del invernadero, lo dejaron libre. La gente lloró y empezó a echarlo de menos desde el mismo momento en que emprendió el vuelo, de un modo no muy diferente a como, en el otoño, habían echado de menos el verano. Pero se alegraron por él, por su libertad recobrada, aunque de buena gana lo habrían retenido a su lado. Muchos prefieren alegrarse de la libertad de los otros a buscar su propia libertad. Así era esta gente.

En estas regiones se consideraba que, si morir tenía algún sentido, se debería morir de amor, y casi de nada más. Estos hombres y mujeres, pues, decidieron morir de amor por el pájaro, y se hicieron la ilusión de que él volvería alguna vez a la puerta de sus casas para recordarles que seguía vivo y saludarlos; de ese modo podrían mostrarle su agradecimiento por haber convertido el invierno en una especie de "veranillo", aunque no supieran si el veranillo era una estación del año o una invención envuelta en una extraña palabra. Pero el pájaro nunca se presentó. Cuando se vio libre, se alejó de ellos sin despedirse ni emitir un solo gorjeo. Es propio de las aves migratorias el no dar nunca las gracias por nada. Saludan sin saludar y se despiden sin despedirse. Los pájaros del sur son así. Para ellos todo es sencillo y natural. Si fueran de otro modo, no serían aves migratorias que vienen y se van, sino grandes, fuertes y fieles aves marinas que permanecen en el mismo lugar tanto si el tiempo es bueno como si es malo. Aunque quizá no sean aves tan fieles, sino que tan solo ignoren la existencia de lugares más soleados y mejores que los peñascos donde han nacido y que consideran su morada, y de los que nunca se alejan sino para hundirse en el mar en busca de un pez que luego han de comerse para poder continuar con vida.Guobergur Bergsson


Hay creencias que lejos de ayudarnos,perpetúan el sufrimiento,
justifican errores y son la coartada perfecta para mantenernos en el sueño,
o quizás,no sean las creencias,sino la forma en que las vivimos.
Hay quien cree en las almas gemelas,la reencarnación,el karma...
Y puede ser que esté enamorada de otra persona y por una serie de sincronicidades,fechas
de nacimiento y otros,estar convencida de que ha encontrado su alma gemela.
Sin embargo,esta situación en lugar de reportarle la mayor de las dichas,
le produce una infelicidad constante porque la relación no termina de culminar felizmente,
y en muchos casos,ni siquiera llega a ningún tipo de relación sentimental.
Pero esta persona cree en las almas gemelas y esta convencida,
a pesar de todos los pesares,que esta relación llegará tarde o temprano a buen puerto.
Pasa el tiempo y se mantiene cerrada a otras posibles relaciones
porque sigue ofuscada esperando la unión con su alma gemela.
En ningún momento se plantea la posibilidad de que quizás,
ambos hayan acordado que en esta reencarnación,
vivirían por separado para poder desarrollar cada uno por su lado
otras opciones individuales que de estar juntos,no seria posible
o vivir una serie de aprendizajes con personas distintas,
también podría suceder que uno de ellos tuviese una serie de karmas
pendientes que solventar antes de esa deseada unión.


No sé...son tantas las posibilidades que podría estar escribiendo un buen rato sobre ellas.
Tampoco sé si existe un alma gemela para cada uno,
aveces he pensado :
Y si existe y nos hemos cruzado en la calle sin reconocernos?
Y si estaba sentado a mi lado en el metro y no me enteré?
Y luego digo:
No creoooo...lo reconocería en el acto!!
 Me he enamorado más de una vez y en ese momento me ha parecido que era mi alma gemela.
Es una creencia bonita,siempre y cuando no te esclavice a llevar una vida desdichada.
Gea
Imagen:Gustav Klimt













El nido que el ave ha construido,
tan pequeño,
es una cosa profunda.
El huevo tomado de la selva
hará falta al equilibrio del mundo.
Víctor Hugo

Como todas las cosas no son sino una aparición, 
perfectas siendo lo que son, 
sin tener nada que ver con el bien ni con el mal, 
con la aceptación ni con el rechazo, 
uno puede muy bien estallar en carcajadas.
Long Chen Pa


El peso de este mundo
es el amor.
Debajo de la carga de la soledad,
debajo de la carga 
de la insatisfacción

el peso,
el peso que cargamos
es amor.

¿Quién podría negarlo?
Toca al cuerpo en los sueños,
crea milagros en el pensamiento,
en la imaginación padece
hasta que logra concretarse en otro cuerpo 
-y mira desde el corazón
ardiente en su pureza-
porque la carga de la vida
es el amor;

sin embargo llevamos la carga con fatiga,
por eso es que debemos descansar finalmente
en brazos del amor,
descansar en los brazos del amor.

Sin amor no hay descanso,
no se duerme sin sueños 
de amor-
Y aunque estés loco, obsesionado
con ángeles o máquinas,
el deseo final es el amor.

-Nunca es amargo,
y no sabe negarse,
no sabe contenerse aunque lo nieguen

es demasiado el peso.

-Y da sin esperar a cambio nada,
asi como la idea nos es dada en soledad
en toda la excelencia de su exceso.

Los cuerpos tibios brillan juntos en lo oscuro,
la mano busca el centro de la carne,
la piel tiembla feliz
y el alma llega alegre al ojo-

Sí, sí,
esto es lo que quería,
es lo que siempre quise,
volver
al cuerpo
en que nací.
Allen Ginsberg

Habían llegado las crecidas de otoño. Miles de torrentes
embravecidos vertían sus aguas en el río Amarillo.
Y tamaña era la anchura de su curso que, de orilla a orilla, no
se podía diferenciar a un buey de un caballo a lo lejos.
Entonces el dios del río se rió, complacido al pensar que toda la
belleza del mundo había pasado a su cuidado.
Así que braceó hasta llegar al océano. Una vez allí miró más
allá de las olas, hacia el horizonte vacío por el este, y se le
demudó el rostro.
Mirando hacia el lejano horizonte, recuperó el sentido y le
murmuró al dios del océano:
-El proverbio tiene razón: “Aquel que aprende cien cosas cree
que sabe más que nadie”. ¡Ese refrán se refiere a mí! ¡Ahora
sé lo que significa vastedad!
El dios del océano le contestó:
-¿Puedes explicarle el mar a una rana que vive en un pozo?
¿O explicarle lo que es el hielo a una libélula estival?
Chuang Tzu



Las aguas, masa indiferenciada, representan la infinidad de lo posible, contienen todo lo virtual, lo informal, el germen de los gérmenes, todas las promesas de desarrollo, pero también todas las amenazas de reabsorción. Sumergirse en las aguas para salir de nuevo sin disolverse en ellas totalmente, salvo por una muerte simbólica, es retornar a las fuentes, recurrir a un inmenso depósito de potencial y extraer de allí una fuerza nueva: fase pasajera de regresión y desintegración que condiciona una fase progresiva de reintegración y regeneración.
Jean Chevalier
Diccionario de simbolos




Como muestra el vídeo,
cada pequeña variación 
tiene su consecuencia.


Esos silencios en blanco 
de borrón y cuenta nueva.
Gea


Imagina una telaraña multidimensional en la mañana temprano, 
cubierta con gotas de rocío. 
Y cada gota de rocío contiene el reflejo de todas las otras gotas de rocío, 
y, en cada gota reflejada, el reflejo de todas las otras gotas de rocío en ese reflejo. 
Y así hasta el infinito.
Alan Watts



Ver el mundo en un grano de arena 
y los cielos en una flor silvestre, 
tener al infinito en la palma de la mano 
y en una hora la eternidad.
William Blake




En un átomo se encuentran todos los elementos de la tierra ; 
en un movimiento de la mente se hallan todos los movimientos de las leyes; 
en una gota de agua están los secretos de todos los interminables océanos 
y en un aspecto de ti se encuentran todos los aspectos de la existencia. 
K.Gibrán






Una de mis películas favoritas es La Balada de Cable Hogue de Sam Peckinpah.
Trata de un buscavidas,inadaptado y bonachón
al que le toca transitar entre el final de una época y principios de otra.
Su concepto de sabiduría,consiste en saber distinguir  un rayo de sol de un excremento de lagarto.
Encuentra un pozo de agua en mitad del desierto y construye una estación para las diligencias.
Estas,van y vienen, y con ellas gente del pasado y noticias del nuevo mundo,
pero a él esto último no parece interesarle mucho.
Conoce a una prostituta de la que se enamora,
su negocio prospera y vive una etapa de felicidad.

Cable: Estás preciosa.
Hildy: Ya me has visto antes.
Cable: Hildy, a ti nadie te ha visto antes.

Otro de los personajes de la película es el sacerdote Joshua,
un oportunista lujurioso que vive sacando ventaja de toda situación que se le presenta,
interpretado por el peculiar actor David Warner.

Todo tiene su origen en una situación en la que el protagonista,
 es traicionado y abandonado en mitad del desierto y por la que jura venganza. 
Paradógicamente,termina haciendo socio en el negocio a uno de sus enemigos
al que también salva de la muerte arriesgando su propia vida.
 Cable Hogue le pone  nombre de venganza a la vida y este será el espejismo
que lo llevará hasta el pozo que hará posible que se cumplan todos sus deseos
que en realidad,son las de un hombre sencillo y bueno.
Gea